Fotodegradación

Consecuencias de la exposición solar continua en componentes y equipos de una planta fotovoltaica, y cómo prevenirlas.

La exposición constante a la radiación solar y las condiciones ambientales puede ocasionar daños significativos en los elementos de campo de una instalación fotovoltaica. De hecho, la selección de materiales de calidad puede marcar la diferencia tanto en la durabilidad de los equipos como en el éxito global del proyecto.

¿En qué consiste la fotodegradación?

La fotodegradación se produce cuando la luz, especialmente la radiación solar, altera las propiedades de un material. Por lo general, este proceso se ve potenciado por la combinación de la luz ultravioleta y la atmósfera, dando lugar a fenómenos de oxidación e hidrólisis que deterioran progresivamente los componentes.

La acción directa de la radiación solar a lo largo del tiempo afecta tanto el rendimiento como la vida útil de los equipos. Existen múltiples ejemplos de conexiones y piezas dañadas de forma visible tras un periodo de exposición prolongada, lo cual evidencia la necesidad de tomar medidas que eviten estos perjuicios.

Ejemplos de conexiones equipotenciales estándares de mercado, dañadas por la continua exposición al sol.

¿Por qué la prevención es clave?

En este contexto, la prevención resulta fundamental para mantener el buen estado de los elementos y asegurar el éxito de la instalación. Con una inversión moderada en la elección adecuada de materiales y un diseño cuidadoso, se pueden mitigar los riesgos asociados a la exposición solar y evitar que la radiación se convierta en un problema para la instalación

Ejemplo: Conexiones equipotenciales de Sunenergy System, S.L. fabricadas con materiales con protección UV, cobre estañado (Cu-Sn), recubrimiento anticorrosivo JR2000® y totalmente personalizables.

Fotodegradación: Exposición al sol y efectos derivados

Los polímeros sintéticos más frecuentes —como el polipropileno o el polietileno de baja densidad— son susceptibles a la radiación ultravioleta (UV). Los rayos UV generan radicales libres que, en contacto con el oxígeno, forman grupos carbonilo en la cadena principal del polímero. Como consecuencia, las superficies expuestas pueden decolorarse, agrietarse o, en casos extremos, llegar a desintegrarse por completo.

Los efectos derivados por el desgaste provocado por la continua exposición al sol podemos dividirlos en tres:

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Envejecimiento del plástico

Provocado por la radiación UV, puede manifestarse en decoloración, amarilleo y pérdida de transparencia. Estos factores impactan tanto en la apariencia como en la funcionalidad de los equipos.

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Deterioro del material

El desgaste reduce la integridad y resistencia del plástico y otros componentes, haciéndolos más frágiles y propensos a rupturas. 

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Incidencias en el funcionamiento

Una degradación avanzada puede generar fallas que no solo afecten partes individuales, sino que comprometan la fiabilidad de todo el sistema.

¿Cómo podemos prevenirlo?

La fotodegradación puede reducirse mediante el uso de estabilizantes de polímeros que actúen como antioxidantes (para interrumpir las reacciones de degradación) o absorbedores de UV (que capturan la radiación y la transforman en calor inofensivo).

Para minimizar las consecuencias de la exposición prolongada al sol, se recomienda:

Seleccionar materiales de calidad

Una buena elección desde el inicio alarga la vida útil de los equipos y de toda la instalación. Emplear componentes de calidad inferior puede implicar reemplazos frecuentes y mayores costes a largo plazo.

Optar por equipos resistentes a la intemperie

Es aconsejable adquirir productos certificados o diseñados específicamente para tolerar la radiación UV, fabricados con materiales que incluyan protección frente a la fotodegradación.

Resistencia UV en 50618
Instalaciones fotovoltaicas

Ejemplo: conexiones equipotenciales de Sunenergy System, S.L. con materiales que incorporan protección UV, cobre estañado (Cu-Sn), recubrimiento anticorrosivo JR2000® y opción de personalización.

Realizar un mantenimiento preventivo

 Llevar a cabo inspecciones periódicas de los componentes y sustituir los que presenten signos de deterioro evitará fallos más graves y garantizará la continuidad operativa de la instalación.

Ejemplo: Mantenimiento correctivo de conexiones equipotenciales realizado en PFS provocado por la fotodegradación.

En definitiva, entender la fotodegradación y adoptar estrategias para prevenirla resulta esencial para prolongar la vida útil de los componentes en una planta fotovoltaica, logrando así un mejor rendimiento y mayor fiabilidad a lo largo del tiempo.

Sunenergy System, S.L.
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